Martinique

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Qué Hacer

Turismo de playa

Martinica cuenta con magníficas playas, con características muy diferentes: en el norte, la arena tiene unos reflejos plateados, oscuros, mientras que en el sur adquiere tonos sorprendentes con variantes de blancos y se extiende a lo largo de kilómetros con hileras de cocoteros. Por todas partes, las aguas son transparentes. Las aguas de las ensenadas Couleuvre, Le Diamant, Trabaud, Fonds Blancs, Noire (Negra) y Blanche (Blanca) o de Salines figuran entre las más hermosas de la isla. Algunas bahías y ensenadas menos conocidas también merecen una visita.

Cap Chevalier beach in Martinique

El sur de la isla

Es la región más turística de Martinica, pero también una de las más atractivas para aquellos que no conciben pasar sus vacaciones lejos de las playas de arena dorada, de las palmeras y de un mar caliente. El paisaje de postal aquí es total. Hay que visitar en especial la localidad turística de Trois-Ilets, los pueblos de pescadores (Anses-d’Arlets, Grande-Anse-d’Arlet, Le Vauclin…), las calas vecinas pero tan diferentes entre sí de la ensenada Noire y la ensenada Dufour, el puerto de recreo y la iglesia de Le Marin, el pueblo de Sainte-Anne, los cabos Chevalier y Ferré… Son muchos los turistas (¡y los martiniqueses!) que extienden su toalla en la Gran Ensenada de Salines o en la playa de Le Diamant. Varias localidades turísticas, como Pointe-du-Bout, Sainte-Anne, Trois-Ilets o Sainte-Luce, cuentan con establecimientos hoteleros e instalaciones de ocio para acoger a los turistas en las mejores condiciones.

Fonds Blancs

Es la excursión más clásica de los turistas de vacaciones en Martinica. En el programa: la travesía de la llanura de Lamentin hasta Le François, un paseo por el mar entre los bancos de arena y los islotes, bañarse en la Baignoire de Joséphine llamada también Les Fonds Blancs (los fondos blancos) con degustación de un vaso de punch y comida en un islote. Un día sumamente agradable en un marco paradisíaco.

Deportes náuticos

River in Martinique

Martinica ofrece un entorno magnífico y unas condiciones ideales para practicar vela, windsurf, esquí náutico, kayak de mar, submarinismo, pesca de grandes especies o la moto acuática. Las bahías de Le Robert y de Le François, por ejemplo, son muy apreciadas por los deportistas de todos los niveles, en especial los windsurfistas y, más recientemente, los aficionados al kite-surf. Por su parte, los surfistas se divierten con las olas de Le Diamant. Para recorrer la costa y apreciar toda su belleza, los turistas tienen varias opciones: una excursión en el mar a bordo de un catamarán, un circuito en kayak (en el cabo Chevalier), esquí náutico o un paseo en moto acuática

Submarinismo

Martinica: ¡la perla del Caribe del submarinismo! Es una destacada actividad turística ya que el mundo submarino alrededor de la isla es absolutamente espectacular. Hay varios atractivos por descubrir: los barcos hundidos de Saint Pierre, la costa sur pasando por Le Diamant y Trois Ilets. Un montón de recorridos para todos los niveles.

Navegación de recreo

Los transatlánticos y los barcos de recreo son bienvenidos en Martinica. Magníficos yates y veleros están amarrados en el puerto de recreo de Le Marin o en la marina de Trois-Ilets. Un nuevo puerto está en proyecto: Etang Z’Abricots. Situado en la cara oeste de Fort-de-France, dispondrá de 900 amarres. Además, el alquiler de veleros y barcos está disponible en la isla.

Los gomeros y las yolas redondas

El gomero es a la vez una embarcación utilizada en el pasado por los indios Caribe y la madera con la que está hecha. Hoy ha sido sustituido por las yolas redondas, que también son unos barcos tradicionales, fabricados por los carpinteros de marina. Durante todo el año se celebran carreras de yolas, con motivo de las fiestas patronales, y los turistas pueden iniciarse a la navegación en esta curiosa embarcación. En agosto, las tripulaciones de la Vuelta a Martinica defienden en el mar los colores de su municipio. Un espectáculo lleno de colorido que no se debe perder.

Martinica es un fabuloso regalo de la naturaleza. A lo largo de todo el año, los paisajes terrestres y la vegetación increíblemente generosa de la isla ofrecen un verdadero espectáculo, para deleite de la vista, pero también de los demás sentidos: es siempre un placer disfrutar de los aromas de las flores, de los ruidos del bosque, del chapoteo de las olas, del fragor de las cataratas.

El norte de la isla en estado salvaje

El norte, con un aspecto salvaje y abrupto, presenta unos paisajes de montañas y de selvas así como una naturaleza exuberante, embriagadora.

Todos los atractivos del norte de la isla se reflejan en su vulcanismo joven marcado por el “Montagne Pelée”, tristemente célebre desde el 8 de mayo de 1902, día de la erupción que provocó la desaparición de la ciudad de Saint Pierre y sus 30,000 habitantes.

Los bosques y selvas de Martinica son una verdadera joya vegetal: albergan cataratas (el salto del Gendarme, Fond Saint Denis, el cañón en los pitones de Le Carbet, en los contrafuertes y el propio “Montagne Pelée”). Culminando a 1.397 m², “Montagne Pelée” está atravesado por decenas de ríos que descienden por sus pendientes donde se ocultan cangrejos y otros productos de la gastronomía.

Senderismo

Del simple paseo a pie al senderismo más deportivo (el desnivel va de 150 a 1.400 metros), el caminar es el mejor medio para descubrir la belleza natural de Martinica, los lugares protegidos y los grandiosos paisajes. Sin olvidar que esta actividad permite vivir sensaciones fuertes y emociones intensas, cuando se recorre una selva exhuberante o se alcanza por fín la cumbre de un risco… Y, a lo largo del recorrido, desfilan los paisajes más variados: playas, bosques, los filodendros del “Montagne Pelée”. Especialmente adaptado al senderismo, el norte de la isla se caracteriza por una vegetación muy generosa y un entorno sumamente exótico, que se puede apreciar en toda su medida en los recorridos señalados: se puede elegir entre la ascensión al “Montagne Pelée”, remontar las Gargantas del Falaise, la excursión de la Trace des Jésuites (Huella de los Jesuitas) o el recorrido forestal Grand Rivière-Prêcheur.

Los parques, jardines y plantaciones

Venir a Martinica supone también descubrir sus parques, jardines y plantaciones.

Una multitud de lugares abiertos al público dan una idea precisa de la riqueza y diversidad de la flora y fauna locales: jardín botánico de Balata, Jardín de la Pelée, Plantación Macintosh, Habitation Céron.

Aquí, la naturaleza ha sido conquistada y al mismo tiempo protegida gracias a la atención constante de personas que sienten verdadera pasión por ella.

Un paseo por estos lugares donde se mezclan olores exquisitos es siempre una maravilla. En ellos se encuentran la quietud y la serenidad de los pequeños paraísos naturales.

Además, Martinica “vista desde el cielo” permite descubrir los diferentes paisajes, la geomorfología de la isla y las llanuras ligeramente inclinadas, con grandes cultivos de plátanos y piñas.

Las flores

A Martinica le sienta bien su apodo de “Isla de Las Flores” (“Madinina” para los indios Caribe) de las heliconias a los anturios, pasando por el jengibre rojo, las buganvillas, las alpinias, los picos de loro o las rosas de porcelana, una multitud de variedades de flores, de cultivo o silvestres, crecen en Martinica y dan a la isla una elegancia y un esplendor incontestable, que no hay que dejar de admirar todo el tiempo que se merece. Muchos son los turistas que se llevan un ramo de flores al final de sus vacaciones. Perfectamente empacado para el viaje, se puede conservar entre 15 y 20 días.

Las actividades en plena naturaleza

La exploración del interior de la isla o de la costa puede realizarse bajo un ángulo deportivo. Además del senderismo, los turistas pueden partir a descubrir caminos a bordo de un 4 x 4 o de un quad, a caballo o en bicicleta de montaña.

La vegetación de Martinica no sería tan exhuberante sin la presencia del agua, fuente de vida, pero también terreno de actividades lúdicas y deportivas, como el paseo en canoa-kayak en el manglar o en aguas vivas.

Por último, unas excursiones aéreas, en hidroavión, ultraligero o helicóptero permiten sobrevolar los paisajes grandiosos de la isla y apreciar toda su belleza y diversidad.